CadaquésMuchos son los turistas, que vienen a pasar unos días de vacaciones aquí a Catalunya y que, cegados por ofertas “last minute” o por viajes “enlatados” en los cuales todo está ya programado y se recurre a los típicos lugares turísticos, se pierden auténticas joyas…

Considero que no hay nada más triste que visitar un país y volver a casa sin haber visto la verdadera “esencia” de éste. Ese lugar tan especial y mágico, que no está tomado por hoteles gigantescos, por bares y restaurantes que deberían estar prohibidos por la mala calidad de sus productos y en concreto, ese lugar que no parece un parque de atracciones y que ha perdido todo su carácter.

Uno de estos lugares mágicos, y digo uno porque afortunadamente aquí en Catalunya hay unos cuantos, es Cadaqués. Honestamente, no es precisamente un pueblo de rápido acceso saliendo desde Barcelona, pero desde luego que merece la pena. Encaminados en la autopista dirección Girona, hay que seguir hacia arriba hasta tomar, después de aproximadamente 1h 15min la salida de Roses. Una vez en Roses, una carretera muy revirada y estrecha, desde la cual tendremos en el punto más alto unas increíbles vistas del Golfo de Roses, nos llevará hasta el pueblo más oriental de la comarca del Alt Empordá y al mismo tiempo el más oriental de toda la península Ibérica. Situado al final de la mencionada carretera y en medio de una bucólica cala, se encuentra este precioso pueblo pesquero, cuyas casas de riguroso blanco y de  tan diverso tamaño y forma, contrastan de forma espectácular con el entorno.

Y es que nos encontramos en pleno Parque Natural de Cap de Creus, el único en España que consta de dos zonas, la marítima y la terrestre. Es el área deshabitada más grande de toda la costa Mediterránea, ya que cubre un total de 14.000 hectáreas, 11.000 terrestres y 3.000 marítimas. Declarado como parque natural en el 1998, este punto más al este de la península, alberga numerosas especies de animales y de plantas únicas en el mundo.

Cadaqués fue hasta finales del siglo XIX, un pueblo pesquero muy humilde, que vivió prácticamente aislado del resto de la península. Hoy en día, sigue conservando su humildad en el tipo de arquitectura y sus pocos bares y restaurantes.

Probablemente su fama se la debe al habitante más famoso que ahí pasó gran parte de su vida: Salvador Dalí. Ya de joven, su família pasaba los veranos en Cadaqués y en el año 1948, cuando el pintor regresa de su estancia en Nueva York, él y su mujer y musa Gala, se instalan en un pequeño complejo de casetas de pescadores en Port Lligat. Esta casa es hoy en día la Casa Museo Salvador Dalí, en la cual, previa visita concertada, se pueden visitar las habitaciones, la biblioteca, el taller del pintor y revivir entre todos los recuerdos de este genio del surrealismo, cómo debió ser el hecho de vivir ahí.

Pero no sólo Dalí cayó rendido al encanto de Cadaqués, también Miró y Picasso, como famosos a destacar, eran grandes enamorados de este pueblo. Prácticamente desde cualquier punto del pueblo o de la cala se puede apreciar la predominancia del campanar de la Iglesia de Santa Maria. Está ubicada en el corazón del casco antiguo, rodeada de las pintorescas calles laberínticas que tanto invitan a pasear. Es la iglesia parroquial, construida en el siglo XVII y de marcado estilo gótico.  Cada año, es la sede que alberga el Festival Internacional de Música de Cadaqués, otro gran momento de afluencia de visitas en el pequeño enclave del Alt Empordá.

Ya sea para pasear por sus calles, visitar el hogar de Dalí, tumbarse a tomar el sol en la preciosa playa del mismo pueblo, o para disfrutar del bellísimo y único entorno, Cadaqués es sin duda la joya escondida del Alt Empordá y cualquiera que haya ido una vez, contará los días para poder volver a dejarse deslumbrar por su esplendor…..

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