Bélgica es un país repleto de  aldeas y pueblos escondidos y no tan turísticos que merecen la pena conocer. Por ello el coche es el transporte perfecto para llegar a cada uno de estos lugares recónditos y sorprenderse de sus paisajes mientras conduce por sus carreteras.

El comienzo más fácil es empezar el recorrido por Bruselas, capital del país y lugar donde más aviones llegan. Lo primero que debe hacer para dar inicio a esta aventura sobre ruedas es hacerse con un vehículo, que podrá encontrar en cualquiera de las 3 oficinas de Sixt en la ciudad. Si usted es ciudadano europeo con su carnet de conducir habitual es suficiente para conducir por el país.

Wolfgang Staudt | Flickr

Foto de Wolfgang Staudt de Flickr

Antes de lanzarnos a las carreteras, aparque el coche y disfrute del famoso Atonium en Bruselas, un edificio emblemático de la ciudad con 102 metros de altura. Tampoco debería dejar la capital sin conocer la Plaza Mayor y el Grand Place. Pero no se entretenga mucho que hay infinidad de destinos por conocer en este país.

Las damas flamencas

Sixt le recomienda dirigirse camino hacia Amberes, pero por el camino más largo. El motivo no es tardar más en llegar al destino, es conocer dos pequeños secretos en el corazón de Flandes. Nos desviamos un poco a la derecha para llegar hasta Lovaina, a 30 kilómetros de Bruselas. Esta ciudad invita a dejar el coche aparcado para recorrer la ciudad andando y disfrutar de su arquitectura y de sus obras de arte que podrá encontrar allá donde mire.

De camino a Amberes le recomendamos que haga una parada en Malinas, otra ciudad con características similares a las de Lovaina. Ambas están hermanadas en historia donde perviven nombres como Carlos V y Erasmo de Rotterdam. Fíjese, y sobre todo disfrute del sonido que salen de los campanarios tan característicos de Bélgica.

Centro cultural del siglo XVII

Seguimos nuestro recorrido al volante y nos trasladamos al lugar conocido como la Ciudad de los Diamantes. Desde Malinas llegará en aproximadamente media hora, ya que sólo tendrá que seguir las indicaciones de la autopista con dirección Amberes. Esta ciudad perfecta para hacerse con una de estas piedras preciosas ya que aquí es donde se lleva a cabo el 85% de producción mundial de diamantes en bruto. Y no es el único tesoro de Amberes, sus calles están rodeadas de arte y arquitecturas espectaculares como la de la catedral gótica de Nuestra Señora.

La Venecia del Norte

A 100 kilómetros de Amberes se encuentra Brujas, una parada obligatoria para todo aquel que se acerque a Bélgica. Al recorrer sus calles se sentirá como en un cuento de hadas y retroceder a la época medieval en una ciudad conservada a la perfección, motivo, entre otros muchos, por lo que ha sido reconocida como Ciudad Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO por su casco histórico. Piérdase por los canales que recorren toda la ciudad y no deje de visitar la Catedral de San Salvador.

Ciudad universitaria

Si pregunta qué visitar en Bélgica seguro que hay una respuesta unánime, y esa se ubica a unos 50 kilómetros de Brujas: Gante. Una ciudad pequeña pero muy recomendada, que queda bien grabada en la memoria de todos sus visitantes. Este lugar está lleno de vida gracias a su impresionante universidad y a los aproximadamente 45.000 estudiantes que viven aquí. Sin llegar al nivel de Brujas, en esta ciudad también podrá disfrutar de canales y de un centro urbano medieval de cuento.

De aquí podría volver a Bruselas por el recorrido contrario al del comienzo. Pero como aún queda mucho por descubrir, ¿por qué no hacer un par de paradas por el camino y descubrir nuevos rincones belgas?

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