Creta es una de las islas más grandes del mediterráneo, con más de doscientos cincuenta kilómetros de punta a punta y debido a su abrupta orografía, la isla esconde secretos milenarios, escenarios míticos donde la imaginación cobra vida propia.

Para llegar a estos lugares nada mejor que alquilar un coche durante una semana y no perderse el alfa y el omega de este lugar. Aquí les relato lo que fue nuestra experiencia.

Balos

Llegados al pequeño pero concurrido aeropuerto de Heraklion, capital de la isla, nuestro coche estaba esperando. Un Peugeot 308 que no dio ningún problema en todo el viaje, pese al ritmo que llevábamos y las carreteras por las que nos aventuramos.

Primera parada, Retimnon, dejaríamos la capital para el final del viaje y así avanzábamos posiciones. Nuestro objetivo para la semana se iba a centrar en la parte oeste de la isla, ya que en siete días no es posible abarcar todo.

RetimnonLo primero y como advertencia, es la forma de conducir en Creta. Tan solo una carretera nacional cruza la isla de este a oeste siguiendo la costa norte, todo lo demás son secundarias y caminos guardados por cabras. La diferencia con respecto a España a la hora de conducir es visible, se circula pisando el arcén, en muchos casos totalmente metido en él para facilitar los adelantamientos. No reparan en utilizar el claxon y son muy impacientes, sorprendente por la diferencia de trato a pie de calle ya que la gente es simpática y tranquila. Por otra parte la señalización no es tan buena como se pueda esperar y en algunos casos sólo la encontraremos en griego.


Después de dos noches disfrutando del festival de productos regionales en Retimnon, su precioso centro histórico y la visita a alguna playa cercana como la de Bali, nos dirigimos hacia Canea. Por el camino merece la pena parar en alguno de los chiringuitos en la playa, con buena música y mejor ambiente. Gracias a las recomendaciones de un lugareño nos acercamos a la laguna de Kournas, una preciosidad entre las montañas y bastante curioso al tratase de la única laguna natural en toda la isla.

Playa Endrinas

Al día siguiente bajamos al sur a las playas de Elafonisi, espectacular, con lenguas de arena blanca e islotes repartidos por el agua. El único “pero” fue la cantidad de gente que hay, un tema que paliamos al acercarnos por la tarde a la playa de Kechodassos, tan solo habitada por enebros centenarios cerca del agua cristalina.

El cuarto día lo dedicamos a ir a la maravillosa playa de Balos. En el extremo noreste y con difícil acceso vigilado tan solo por la mirada de cabras y burros. Una vez aparcas, hay que caminar para toparte con una agradable sorpresa, una playa tropical, escenario digno de los dioses del Olimpo. A la vuelta vimos atardecer desde las ruinas milenarias de Polirina, y es que sin miedo a las estrechas carreteras uno puede adentrarse en las profundidades de esta cultura y su paraje.

Gargantas de SamariaAl día siguiente, nos fuimos de excursión a las gargantas de Samaria, aunque para este viaje no necesitamos el coche ya que, la caminata de más de cinco horas, comienza en el principio del cañón y acaba en el mar. Está todo organizado para que el autobús le espere al final y le traiga de nuevo a Canea.
Por fin nos dirigimos a Heraklion, donde pasamos las dos últimas noches, salidas nocturnas, visita al palacio de Knosos en donde se dice fue el laberinto del Minotauro, callejear y disfrutar del ambiente de fin de semana.

El domingo devolvimos muy satisfechos el coche de alquiler que tanto nos había ayudado a devorar esta parte de la isla y llevarnos en la memoria siete días llenos de lugares, impresiones y recuerdos.

Escrito por: Ines Fernandez Tuesta / http://www.misviajesporahi.es

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 5.0/5 (3 votes cast)
Viajar por Creta en coche de alquiler, 5.0 out of 5 based on 3 ratings

Términos de búsqueda: