A una hora de Madrid, donde podrá alquilar su coche Sixt en una de sus oficinas, se encuentra Ávila, esa ciudad famosa por su muralla y por su más que conocido chuletón. Sin embargo, la ciudad es mucho más y ofrece muchas otras alternativas a los turistas. Como curiosidad, se trata de la capital de provincia más alta de España y fue nombrada Patrimonio de la Humanidad. Además, en estos días se encuentra inmersa en una importante festividad. Y es que desde el pasado día 15, y durante todo un año, se realizarán numerosos actos en conmemoración al V Centenario del nacimiento de su patrona, Santa Teresa. Hoy vamos a mostrarle los lugares que no debe perderse en su visita.

muralla

La Muralla

Con un perímetro de 2.156 metros, 87 torreones, 9 puertas y 2 porteras, se trata de uno de los recintos amurallados mejor conservados del mundo. Disfrute del paseo alrededor de esta impresionante construcción (es posible pasear casi por sus 2.156 metros) y trate de encontrar las lápidas que se utilizaron para su construcción. En algunas de ellas, incluso, se pueden ver inscripciones. Las 9 puertas con las que cuenta son: Puerta del Alcázar, del Peso de la Harina, de San Vicente, del Mariscal, del Carmen, del Adaja, de la Malaventura, de la Santa o Montenegro y del Rastro. Cada una tenía una función diferente y cuentan con un trazado distinto. Esta variedad también se aprecia en las almenas que rematan sus muros y en sus cubos, a pesar de su imagen como un todo homogéneo.

Catedral

La Catedral de El Salvador está considerada como la primera catedral gótica de España y está erigida sobre los restos de un edificio dedicado a El Salvador. En el año 1172, Alfonso VIII decide su ampliación al maestro francés Fruchel, quien se encargará de su construcción, comenzando en estilo románico. No obstante, tras su muerte, la construcción se continuará ya en estilo gótico. Una vez dentro de la catedral, no puede dejar de ver el Trascoro, unos bajorrelieves platerescos, con escenas bíblicas, de gran calidad artística; la Girola, obra esencial del renacimiento español; el coro; el Retablo del Altar Mayor, con influencias del Cuattrochento italiano y de la escuela flamenca; o el Altar de San segundo y el de Santa Catalina.

Basílica de San Vicente

De estilo románico, su construcción se inició sobre el año 1120. Cuenta con una planta de cruz latina de seis tramos y un brazo de crucero. Destacan en el templo los capiteles historiados de la capilla mayor, el cenotafio de los santos (obra de Fruchel de mediados del S.XII), en el que se relata la detención, condena y martirio de los santos Vicente, Cristeta y Sabina, la portada occidental y la cornisa meridional. La basílica se encuentra en pleno centro de la ciudad y, según la tradición, el lugar de construcción de la iglesia es el lugar donde se abandonaron los cuerpos de los mártires.

Monasterio de la Encarnación y su museo

El Monasterio de la Encarnación fue fundado en 1478 en el interior de la ciudad amurallada y no fue trasladado a las afueras de la ciudad hasta el siglo XVI. Entonces, se construyó sobre unos terrenos que habían sido un cementerio judío. Su museo ocupa tres salas segregadas del Convento de clausura de la Encarnación, donde pueden contemplarse reliquias de Santa Teresa. Concretamente, en la Sala 1 se encuentran los ajuares que debían llevar las monjas al ingresar en la comunidad; la Sala 2 es una celda con cocina, con objetos de la época y en la sala 3 se ve el lugar en el que a Teresa de Jesús se le apareció Jesús.

Ávila y su gastronomía

Comer en Ávila es un placer para los amantes de la gastronomía. Le sugerimos empiece su menú con unas patatas revolconas. Y de segundo, y como no podía ser de otra manera, deguste el plato estrella por excelencia en la ciudad: el chuletón de Ávila, carne típica de la región servida sobre una tabla de madera. ¿Y de postre? Por supuesto, las yemas de Santa Teresa.

 

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