eslovaquia

Lagos, montañas, cuevas y pueblos sacados de cuentos de hadas. Y a solo cuatro horas y media de avión. Eslovaquia, la mitad menos famosa de la antigua Checoslovaquia, es un país maravilloso, repleto de rincones por descubrir. Este apacible país centroeuropeo combina turismo de aventura con visitas culturales. A continuación, en Sixt queremos contarle por qué vale la pena reservar unos días y volar hacia Bratislava.

Bratislava, el corazón de Eslovaquia

Todo comienza en la capital. Bratislava, donde Sixt tiene sucursal, es una ciudad amigable y fácil de recorrer. Bañada por el mítico río Danubio, la ciudad cuenta con la clásica plaza central. Se llama Plaza Main y alberga una enorme fuente de nueve metros de diámetro, conocida popularmente como fuente de Roland, que la gente toma como referencia para encontrarse. Un buen punto de reunión para empezar un recorrido por la parte vieja de Bratislava y hacer la primera fotografía: la que todos los turistas se hacen junto a la estatua de Napoleón, recostado en uno de los bancos de la plaza. Pero para estatuas, la de Cumil. Ubicada entre las callejuelas medievales de Rybásrka brána y Panská, es probablemente la estatua más original de Europa: un hombre de metal que asoma desde una alcantarilla. Cuando pase con el coche no se distraiga mucho porque no sería la primera vez que un conductor se asusta por culpa de la simpática estatua.

Otros edificios destacados del centro son el Ayuntamiento, una construcción medieval del siglo XIII y la Iglesia de Santa Isabel de Hungría, un espectacular edificio art nouveau, conocida como la Iglesia Azul. Y si queremos algo más moderno, hay que recorrer el Puente Nuevo, que se levanta sobre el Danubio y le da a la ciudad su perfil más famoso, ese que sale en las postales.

Un rincón emblemático de la ciudad es la Puerta de Michael, símbolo de Bratislava, de estilo barroco y con una torre principal de 51 metros que ofrece excelentes vistas de la ciudad. Pero para vistas, nada mejor que acercarse en coche a la colina donde se ubica el Castillo de Devin. Su primera referencia data del año 907, en los Anales de los Salzburgo. Pero la colina del castillo registra presencia humana desde mucho antes, desde la mismísima Edad de Piedra, gracias a los celtas y sus asentamientos. No deje de visitar este soberbio castillo.

Bojnice, a dos horas en coche de la capital

Claro que si usted es un amante de la historia y los castillos, Eslovaquia tiene mucho que ofrecer. A escasas dos horas en coche, hacia el noreste de Bratislava, le espera el Castillo de Bojnice, una de las principales atracciones del país. Algunos afirman que el castillo sirvió de inspiración a Walt Disney  en la película de la Cenicienta. Hoy día, además de albergar el museo más importante de Eslovaquia, el castillo acoge varios eventos, entre los que destaca el Festival Internacional de Fantasmas y Espíritus.

El Calvario

Otra de las paradas obligatorias es a las afueras del pueblo Banska Stiavnica. Allí, dentro de un olvidado volcán extinguido, se encuentra El Calvario. Este impresionante monumento se alza sobre la ladera de una montaña y contiene varias edificaciones que representan las etapas del calvario. Imperdible para los amantes de la historia.

Altos Tatras, montañas mágicas

Pero este bello país centroeuropeo es más que una tierra salpicada de castillos de cuento. Eslovaquia cuenta con una naturaleza de inmensa riqueza. Los Altos Tatras son una montaña que limita con Polonia. Con alturas de casi tres mil metros, son las elevaciones más importantes de los Cárpatos. Además de su relieve montañoso, los Tatras cuentan con hermosas cascadas, cuevas y lagos, y son un destino ideal para realizar turismo de aventura.

En Sixt le recomendamos especialmente una visita a las cataratas de Studeny Potok y a las de Kmet, escondida en la colina de Necerk. Tres caídas y una altura de 80 metros hacen que sea la más alta del país.

Por su parte, el lago Strbské Pleso es uno de los más visitados de los casi 200 lagos que existen en el territorio eslovaco. Aunque el criterio para definir qué es y qué no es un lago parece algo difuso, lo cierto es que es un paseo de los recomendables para empaparse de naturaleza después del empacho de castillos y arquitectura medieval.

Aguas termales para descansar

Aunque si hay un plan que sobresale por encima del resto ese es visitar las aguas termales, todo un clásico de la región de los Tatras. La actividad tectónica viva propicia que haya tantas fuentes, siendo la de Csaky la más conocida de todas. También puede visitar otras tres que se ubican en Dolný Smokovec.

Gastronomía eslovaca

Y da igual si se encuentra en Bratislava o en algún pequeño pueblo entre las montañas, cuando caiga la noche busque un buen restaurante tradicional y pida los bryndzové halušky, una suerte de ñoquis a base de queso de oveja. El auténtico sabor de Eslovaquia.

 

 

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