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Bienvenido con desayuna en el Restaurante “La Quinta de Jarama”.

El día 1 de julio, Sixt rent a car me invitó a un maravilloso evento en La Quinta del Jarama, en San Sebastián de los Reyes, Madrid. La excusa era conocer los resultados anuales de la exitosa empresa alemana y probar los modelos de alta gama que Sixt ofrece a sus clientes. Tras un breve desayuno y el saludo de rigor con los presentes, los periodistas que habíamos sido invitados nos acercamos a la entrada del recinto disimulando calma. Aparcados en la puerta habían coches de esos que vuelven la vista de los viandantes en la calle. Los nombres de las marcas lo dicen todo: Porsche, Jaguar, Mercedes-Benz, Audi y BMW. La creme de la creme.

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Los coches premium de Sixt para la prueba.

La mayoría de los periodistas que se montaban en esas maravillosas máquinas eran especialistas en automoción. Algunos representaban a prestigiosos medios como Motor.es o Autobild. En mi caso, la invitación estaba justificada por mi oficio como redactor de viajes y estilo de vida. Sixt es una empresa que cuida mucho el detalle por la experiencia del turista cuando visita una ciudad. Es decir, de coches sé poco, pero sí sé cuando me subo a uno que me hace sentir una experiencia fantástica. Y vaya si lo hice.

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Probando el Jaguar XF junto con mi compañero Juan.

Nunca había estado sentado a bordo, por ejemplo, de un Jaguar. Así que podríamos decir que la primera sensación fue de extrañeza y sorpresa. Ilusión infantil. Quizás por eso mi primer impulso fue hacerme el selfie de rigor con mi rostro y el logo de la marca, ambos perfectamente encuadrados. Sé que los puristas de los coches dirán que esto es superficial, pero vivimos en los tiempos 2.0.

Hablando con Estanislao de Mata, Director General de Sixt España.

Hablando con Estanislao de Mata, Director General de Sixt España.

Conducir un Jaguar es una experiencia diferente. A bordo de esta maravilla de vehículo, se activan todos los sentidos. La vista es lo primero, porque su diseño no está pensado para hacerlo pasar desapercibido en la carretera. El olor del cuero, el tacto de ese volante, el sonido (las marchas entran con elegancia y contundencia) y el gusto, el buen gusto, de saber que uno está conduciendo un coche creado para no pasar desapercibido. Todos los sentidos se ven recompensados y la conducción se hace más placentera.

Un conocido mío, amante de los coches, me explicó que todo eso que sentí se debió a que el Jaguar XF tiene llantas de 18 pulgadas, limpiaparabrisas automáticos, faros bi-xenón automáticos, asientos delanteros con calefacción, asientos eléctricos de seis posiciones, techo solar, controlador de memoria, volante telescópico con poder de inclinación, tapicería de cuero y espejo retrovisor con atenuación automática. Para mí, la mejor forma de describir lo que se siente a bordo de un coche de alta gama es decir que, por unos minutos, es que me sentí James Bond.

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La primera vez que conduje un coche de alta gama, 5.0 out of 5 based on 2 ratings

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