Uno de los aspectos más destacables del acero, es su propiedad inoxidable. Con una excepcional resistencia frente a la corrosión, es un material tan ideal como fundamental, en todo lo relacionado con la cerrajería. Esto se debe a que, los elementos que componen las cerraduras, cierres y cerramientos, se encuentran expuestos de forma continua a las condiciones climáticas más adversas. Esta propiedad tan ligada como asociada al acero, se obtiene a consecuencia de la formación de una capa de óxido de cromo, la cual protege la superficie del metal. Este tipo de protección, impide que, tanto la humedad como otro tipo de agentes corrosivos, deterioren el material.
Gracias a la durabilidad que proporciona esta característica, los productos de cerrajería que se fabrican en acero inoxidable, como pueden ser las cerraduras o las bisagras, mantienen su funcionalidad y buen aspecto estético a lo largo de muchos años. Con independencia de que, se encuentren en ambientes con mayor humedad o incluso, salinos.
Aparte de su gran resistencia, proporciona un gran atractivo a nivel estético, factor que hace que se haya convertido en una popular opción, dentro de la arquitectura moderna. Su acabado pulido, unido a esa capacidad que posee para integrarse en diversos estilos, convierten al acero inoxidable, en un material ideal, tanto para la creación de proyectos residenciales, como comerciales. Rejas, puertas y otros elementos de seguridad, cumplen algo más que una función práctica, añaden un toque contemporáneo y sofisticado, en cualquier espacio en el que se utilicen. Esta excelente combinación de funcionalidad y estética, conllevan una creciente demanda de acero inoxidable en varios sectores, siendo el de la cerrajería, uno de ellos.
Cabe señalar que, aun tratándose de un material que presenta numerosas ventajas, cuenta con algunas desventajas que no está de más tener en cuenta y, sobre las que hablaremos más adelante.
Conociendo el acero inoxidable
Son muchas las características y propiedades con las que cuenta el acero inoxidable. Sus excelentes propiedades a la hora de fabricar cierto tipo de productos, lo convierten en el material ideal para la cerrajería y, ciertas aplicaciones de carácter industrial. Como muestra, podemos entrar en Spadico, con un amplio catálogo de suministros industriales, entre los que podemos encontrar todo tipo de cerraduras y cerramientos de acero inoxidable, lo que demuestra la importancia de este material en el sector. Ellos mismos nos explican que, el acero inoxidable, es una aleación de acero con, al menos, un diez y medio por cien de cromo. Esta combinación, hace que se convierta en resistente a la corrosión.
A diferencia de lo que sucede en otros tipos de acero, en la superficie del acero inoxidable, se origina una capa de óxido de cromo en la superficie, cuando entra en contacto con el aire. Se trata de una capa tan fina que no resulta visible al ojo, aunque lo suficientemente fuerte, para proteger el material frente a la oxidación y otras formas de corrosión y degradación. Aparte de contener cromo, el acero inoxidable, puede contar en su composición, con elementos como el níquel o el titanio, el cobre y el molibdeno, con lo que se mejoran en gran medida, sus propiedades mecánicas y la resistencia frente a agentes o ambientes, corrosivos.
Sus principales características, aquellas que hacen del acero inoxidable un material conocido y valorado, tanto en cerrajería como en otro tipo de aplicaciones a nivel industrial, son:
- Resistencia a la corrosión. Como ya hemos comentando, debido a la capa de óxido de cromo, formada en la superficie.
- Durabilidad, puesto que presenta una gran resistencia al desgaste, garantizando una larga vida útil.
- Estética, con un aspecto elegante y moderno que hacen que sea adecuado, tanto en aplicaciones arquitectónicas y decorativas, como en el resto de aplicaciones, más funcionales.
- Fácil mantenimiento y limpieza.
- Sostenibilidad, ya que se trata de un material reciclable, con un impacto medioambiental relativamente bajo, si se compara con materiales de la misma categoría.
En cuanto a las desventajas que podemos encontrar en el acero inoxidable, uno de los aspectos más destacables, es su coste. Mayor al de otros materiales similares, como el acero galvanizado o el hierro. Este aspecto puede resultar un factor limitante, a la hora de abordar determinados proyectos. Otro aspecto negativo, es la dificultad que presenta a la hora de trabajar con él, debido a que su dureza es mayor y puede incrementar los costes de fabricación, al mismo tiempo que, puede ser necesario el uso de herramientas especializadas.
Aunque se trata de inconvenientes destacables, lo cierto es que la longevidad que presenta y el bajo mantenimiento que requiere, suele compensar con creces la inversión realizada de inicio. De manera que se convierte en una de las opciones más viables y rentables, sobre todo en la cerrajería moderna, gracias a su combinación de resistencia, durabilidad y estética.
Optar por productos de cerrajería de acero inoxidable, se convierte en una inversión en seguridad, funcionalidad y durabilidad. La versatilidad que ofrece, permite su uso en cerraduras, bisagras, rejas y estructuras de diverso tipo, haciendo que se considere un material ideal, para satisfacer numerosas necesidades, tanto en construcción y diseño, como en elementos de seguridad.
Un material con diferentes tipos
El acero inoxidable, es un material con diferentes tipos, cada uno con sus aplicaciones. En el sector de la cerrajería, no obstante, se utilizan generalmente, tres variedades: el acero doscientos, el acero trescientos y el acero cuatrocientos. Cada uno de ellos, con sus propiedades y usos específicos, en función del tipo de proyecto o elemento a fabricar.
El acero inoxidable de la serie doscientos, es el más económico, debido a que su contenido en níquel es inferior que en el resto de variedades. No presenta tanta resistencia a la corrosión como las otras variedades, aunque es igualmente adecuado para su uso y aplicación en interiores, ya que los elementos no están expuestos a condiciones ambientales extremas.
Sobre la serie trescientos, podemos decir que los aceros inoxidables trescientos cuatro y trescientos dieciséis, son los que más se utilizan en cerrajería por su gran resistencia a la corrosión y la durabilidad. El acero inoxidable trescientos cuatro, es una solución versátil, tan adecuada en aplicaciones para exterior, como de interior. El trescientos dieciséis en particular, contiene molibdeno, por lo que presenta una mayor resistencia frente a la corrosión, en aquellos ambientes donde existe cloruro, como pueden ser las zonas de costa o la industria.
En cuanto a la serie cuatrocientos, se trata del acero con mayor cantidad de cromo y menos de níquel. Este aspecto, lo convierte en un material con mayor dureza y resistencia, aunque en lo relativo a la corrosión, es más débil. Muy utilizado en todo tipo de aplicaciones que requieren mayor resistencia a nivel estructural, siendo este factor, más importante que la oxidación. Por lo que es muy utilizado en herramientas o piezas para maquinaria.
Pasando al mundo de la cerrajería, la aplicación del acero inoxidable es muy valorada. Su durabilidad y la capacidad que posee para soportar las condiciones más adversas, lo convierten en el material de preferencia.
Algunos de los usos más habituales de este material, se da en las cerraduras y sistemas de seguridad, siendo uno de sus usos más importantes. El acero inoxidable, es ideal para este tipo de elementos, debido a su alta resistencia al desgaste, su durabilidad y la capacidad a la hora de resistir manipulación o forzamiento. Las cerraduras de acero inoxidable, no se oxidan, haciendo que sean la mejor opción en puertas de exterior o, en zonas de costa o con gran humedad.
Otro de los usos que tiene el acero inoxidable en el sector de la cerrajería, es a la hora de fabricar bisagras y herrajes. Este tipo de elementos, son muy comunes en el sector, a consecuencia de su durabilidad y resistencia frente a la oxidación. Para aquellas puertas que se abren y cierran de forma frecuente, las bisagras de acero inoxidable, garantizan que el funcionamiento de las puertas, sea suave y duradero. En cuanto a los herrajes de acero inoxidable, como son las manijas, perillas o tiradores, presentan una excelente estética y se mantienen en buenas condiciones, sin mucho mantenimiento.
Puertas y barandillas, se fabrican en acero inoxidable, combinando una gran resistencia a nivel estructural, presentando un aspecto moderno y estético. En los ambientes de exterior, las barandillas y barras de acero inoxidable, ofrecen seguridad y permiten que se mantenga un aspecto limpio y carente de corrosión, hasta en las condiciones climáticas más adversas.
Por último, se puede encontrar acero inoxidable en la construcción de puertas y portones, lo que se convierte en una opción bastante popular, en diversos sectores y entornos, gracias a su resistencia y la capacidad que posee, a la hora de resistir la exposición ante factores adversos.
Con todo esto, sus ventajas no pasan desapercibidas. El acero inoxidable, es tan popular en la cerrajería como entre los clientes. Resistente a la corrosión y con gran durabilidad, presenta una estética moderna y de lo más versátil y, su mantenimiento es tan sencillo como su limpieza. El acero inoxidable puede soportar temperaturas extremas, siendo una excelente opción para su uso en exteriores, áreas donde la temperatura es extrema, tanto en positivo como en negativo, por lo que su papel en cerrajería es y será, protagonista.