Kitesurf, surfeando las olas con ayuda del aire

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Algo así debe ser este deporte que combina algunos elementos del surf con el vuelo de la cometa. Al menos eso es lo que podemos observar desde la orilla del mar. Este deporte tan atractivo como interesante, está siendo cada vez más demandado en las costas españolas. Se trata de un deporte acuático con todas las de la ley que, a diferencia de otras actividades similares, no tiene restricciones y puede practicarse prácticamente por cualquiera y en cualquier momento. Una actividad para todos que ni siquiera requiere de la instrucción de un monitor, aunque nunca está de más contar con uno, sea dicho ya de paso.

Si atendemos a su definición, el kitesurf es un deporte acuático en el que la persona que lo práctica, se desliza sobre el agua, sobre una tabla, al tiempo que es impulsado por una cometa de gran tamaño, el kite. En esta actividad deportiva el kitesurfista, se encuentra sujeto a la cometa mediante un arnés especial y las denominadas líneas de control. Esto permite que se mantenga sobre la tabla y pueda controlar la barra de la cometa, de tal manera que se genera la fuerza propulsora. Esta fuerza procede del viento que impulsa al kitesurfista hacia delante, permitiendo una navegación en ambos sentidos, y realizar saltos y acrobacias.

Se puede practicar en diversos lugares, a sea un lugar de vacaciones done haya un extenso mar o en aguas interiores, como puede ser un gran lago. A nuestro paso por  Capitán Kite Tarifa, una escuela que ofrece estos cursos de kitesurf en Tarifa, hemos conocido con mayor detalle todo lo necesario para iniciarse en esta actividad deportiva. Aquellos que lo practican, recomiendan encarecidamente que se pruebe, para sentir la libertad que proporciona moverse en el agua impulsado por la brisa o el aire. Quizá la combinación de estos dos elementos de la naturaleza, hagan que el kitesurf, resulte tan interesante como atractivo.

Razones para practicar kitesurf

Como decimos, todos aquellos que prueban el kitesurf, aconsejan su práctica. Para los kitesurfistas, el sonido del viento, significa una sesión de kite, tanto si se trata de una brisa ligera como si llueve, siempre que sople el viento, la tabla y la cometa salen a surfear. De ahí que sea una actividad adictiva y genere tanta expectación, permite experimentar una sensación de libertar inigualable, siendo muy accesible para todo tipo de personas. Algo primordial, puesto que si lo comparas con otras actividades como el windsurf, la cuestión cambia sustancialmente. Las necesidades de espacio y equipo son mínimas, pues con una mochila compacta es suficiente para llevar el equipo. La tabla va en la mano y… no hace falta más.

La curva de aprendizaje de este deporte, es grande y se salva con rapidez. Desde el primer momento permite darse cuenta de las muchas posibilidades que ofrece el kitesurf. Basta con tomar algunas clases para comprobar que todo es sencillo y posible, ya que se puede navegar de un lado a otro en un tiempo bastante corto. En deportes como el windsurf, se tarda bastante más tiempo en poder dominar el equipo y hacerte a las olas, mientras que con el kite, resulta más sencillo. Los que lo practican aseguran que basta con unas pocas sesiones para ser capaz de deslizarse por el mar de arriba abajo y, una vez dominado lo esencial, cada sesión de kite, proporciona una nueva experiencia. Tanto si sopla un viento suave como si se trata de una brisa, con cometas grandes o más pequeñas… cada sesión es una aventura y en cada una de ellas, puedes practicar saltos, trucos sencillos o de mayor dificultad, pulir tu estilo… siempre hay algo nuevo que aprender.

Por otro lado, existen muchas posibilidades y opciones dentro del mundo del kite. Disciplinas como el salto, big air, freestyle, olas o foiling, se practican con diferentes tablas y las cometas, permiten moverse de infinitas formas. Por lo que puedes practicas wave surf, foil, freestyle, saltar o simplemente, navegar por la playa en aguas planas sin mayor fin que la contemplación.

Hemos dicho anteriormente que se trata de una actividad que se puede aprender sin necesidad de acudir a clases. No obstante, la mejor manera de iniciarse es tomar algunas clases de iniciación básicas. En cualquier caso, el equipo siempre es necesario, obviamente, por lo que si tienes la intención de practicar kitesurf, tienes que hacerte con los siguientes elementos:

  • Tablero tipo twin tip.
  • Cometa de proa o delta.
  • Arnés de seguridad.
  • Una correa.
  • Inflador para la cometa.
  • Chaqueta de impacto, casco y zapatos o botines.

Con estos pocos elementos, ya tienes tu equipo completo para poder lanzarte al agua y deslizarte por ella. Se trata de una equipación básica y sencilla, al alcance de todo el mundo. A medida que vayas adquiriendo habilidad y destreza, podrás encontrar tablas y cometas para practicar los diferentes tipos de estilo.

Diversos estilos con la mayor seguridad

Como hemos avanzado anteriormente, el kitesurf no consiste meramente en deslizarse por las aguas. Esta opción es factible y, por supuesto, esencial. Aunque una vez se domine esa parte, lo más probable es que el cuerpo te pida más acción y menos contemplación. Por lo que conocer los diferentes tipos y estilos de kite, no está de más. Existen diversas variantes, para cada una de ellas sus tipos de kites y las tablas correspondientes. Cada una de ellas, adaptada para cada disciplina en particular, lo que proporciona una experiencia única en el agua. Tanto si se trata de freeride, freestyle, wave, big air, foil, wakestyle o algo intermedio, las posibilidades del kite son prácticamente infinitas.

Para elegir el estilo no hay que tener en cuenta más que las preferencias personales de cada uno y lo que se busque en el deporte. Siempre teniendo en cuenta que cada disciplina requiere un tipo de kite con la forma específica para ofrecer el mejor rendimiento en la categoría elegida.

Este deporte ha ido evolucionando con el tiempo, lo que ha implicado ciertos cambios. Siendo la seguridad uno de los aspectos más importantes a considerar, a la hora de practicar kitesurf. La seguridad de todos aquellos que practican esta actividad y los transeúntes cercanos, es primordial, por lo que en los últimos años, se han producido mejoras en los diferentes sistemas de seguridad al respecto.

Entre estas medidas, lo más importante y recomendable, es iniciarse a partir de una escuela de kite. Tomar clases de kitesurf de manos de monitores correctamente preparados, es la mejor manera de poder practicar el kite en el agua de forma segura e independiente, en un tiempo bastante corto. Aunque lo que cada uno tarde en adquirir la habilidad y destreza necesarias, varía en cada persona.

Llegado el caso, la elección de la escuela de kite adecuada puede resultar un tanto complicada. Surgen las dudas y no se sabe por dónde tirar. En este punto, basta con tener en cuenta algunos aspectos básicos. El primero de ellos, que los instructores hayan completado un curso de formación en alguno de los organismos reconocidos como pueden ser IKO, BKSA o VDWS. No obstante los expertos, opina que no basta con un programa de estudios, el instructor debe contar con la experiencia necesaria, independientemente del curso.

Los cursos para principiantes se dividen en tres aspectos principales:

  • Volar una cometa en tierra, lo que implica el despegue, el aterrizaje y el control de la cometa.
  • Volar una cometa en el agua, body drag, control y relanzamiento.
  • Levantarse y montar en la tabla.

A su vez, dentro de estos niveles, se aprenderá sobre otros aspectos como:

  • La evaluación de una zona concreta para saber si es posible hacer kitesurf de forma segura.
  • Comprender la dirección, fuerza y ráfagas del viento.
  • Comprender las mareas, las corrientes y los peligros.
  • Elegir el equipo adecuado.
  • Montaje, puesta a punto y embalaje del equipo.
  • Procedimientos de seguridad y lo que se debe hacer ante una situación de emergencia.
  • Arranques desde la tabla y como subirse.
  • Conducción continua y control de la velocidad.
  • Mantenerse en la tabla contra el viento.

Visto así, parece muy complicado, sin embargo, tan solo se trata de conceptos que aplicar en la práctica, por lo que la habilidad se adquiere con rapidez y los mismos se interiorizan. Basta con diez o doce horas para aprender a levantarse y montar en la tabla, aunque, como ya comentamos, depende de la persona.

Señalar que para practicar kitesurf no es necesario contar con ningún tipo de licencia. No obstante, se recomienda disponer de un seguro de responsabilidad civil, por si se diera la circunstancia de sufrir algún accidente que repercuta en terceros o el equipo se estrella en algún lugar.

En definitiva, el kitesurf es una de esas actividades deportivas de lo más atractiva, debido a su sencillez y los beneficios que reporta a nivel físico, como la mayor fuerza en las extremidades, el fortalecimiento del core o la relajación del cuerpo o aliviar el estrés, así como mejorar la resistencia cardiorrespiratoria, entre otras bondades. Por lo tanto, ahora que estamos inmersos en la época estival, quizá sea el momento de iniciarse en esta actividad deportiva, cada vez más practicada.

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