Cada vez hay más paneles solares en los tejados. Esta no es la única solución ecológica que tenemos para proveernos de electricidad y de energía. Opciones como la aerotermia o la biomasa se están haciendo cada vez más populares. Buscamos alternativas a la energía tradicional, proveniente en gran medida de los hidrocarburos, que dañen menos el planeta y castiguen menos nuestros bolsillos. Te hablamos de algunas de ellas.
El pasado 29 de mayo, como recoge la página web Energías Renovables, se produjo un hecho histórico. El 33,4% de la electricidad generada en nuestro país provino de la energía solar. Los parques solares generaron hasta 229 gigavatios-hora de electricidad. Es un récord histórico. El 60,5% de la energía que producimos en mayo provino de fuentes renovables (energía eólica, solar, hidroeléctrica, biomasa), lo que se tradujo en un abaratamiento considerable del precio de la electricidad. En los meses siguientes se abrió la posibilidad de continuar por este camino; sin embargo, las altas temperaturas alcanzadas en verano, con las sucesivas olas de calor, dificultaron que se le pudiera sacar a la infraestructura creada todo el rendimiento. Tanto calor sobrecalienta las placas solares y los generadores.
A pesar de estos contratiempos, que la ciencia verá cómo los resuelve, estamos viviendo una dinámica imparable. No es que el Estado apueste por energías renovables, sino que somos la población quienes estamos más comprometidos con la transición energética. Demandamos energía verde para nuestros hogares.
Lo hacemos porque es una manera de poner nuestro granito de arena, nuestra contribución personal a la lucha contra el cambio climático. Y también, ¿por qué vamos a ocultarlo?, porque la energía verde sale más barata.
Analizamos este fenómeno. Estas son algunas energías alternativas que se están haciendo populares y que contratamos cada vez más los ciudadanos.
El autoconsumo solar.
Instalar placas solares en el tejado de nuestra vivienda o de nuestro bloque es una de las expresiones más tangibles del compromiso de los hogares con el cuidado del planeta. La revista Review Energy resalta que en el 2025 creció en un 65% la demanda de estas instalaciones. De ellas, el 99% de las baterías de energía solar que se colocaron ese año fueron en domicilios particulares.
El autoconsumo solar tiene varios atractivos. El ciudadano pasa de ser un mero consumidor de energía y se transforma en productor. Gran parte de la electricidad que consume su hogar la ha generado él directamente. Existe, además, la posibilidad de vender el excedente de electricidad a la red eléctrica, lo que se traduce en una compensación o reducción del recibo de la luz. Aunque colocar estas instalaciones es costoso, el ahorro energético se percibe desde el primer momento. Algunos instaladores señalan que el ahorro se cifra entre un 40 y un 60% del consumo anual de electricidad. Lo que en un hogar medio se traduce entre 600 y 1.000 € al año que pagamos menos en el recibo de la luz.
Contar con una instalación solar propia permite reducir la potencia eléctrica contratada, lo que ayuda a disminuir los costes fijos de la factura. Aunque la vivienda o el edificio continúan conectados a la red general, generar una parte importante de la electricidad reduce considerablemente el importe que se paga cada mes. De este modo, el consumo procedente de la red se limita a los momentos en los que la producción propia es insuficiente para abastecer a la vivienda.
Otro punto a favor es que la colocación de los paneles suele ser sencilla. Habitualmente, se instalan sobre tejados y cubiertas, sin que sea necesario realizar grandes obras ni modificaciones complejas. Por ello, la instalación puede quedar operativa en un periodo relativamente corto.
Además, existen aplicaciones que permiten consultar en tiempo real tanto la energía producida como la consumida. Esta información facilita controlar mejor el gasto y utilizar la electricidad de una forma más eficiente. A todo ello se suma que los paneles funcionan de manera silenciosa, sin generar las molestias acústicas habituales de generadores y equipos electrógenos.
La aerotermia.
Esta evolución del aire acondicionado con bomba de calor es una de las novedades que más sensación está causando en los hogares. Con este sistema se dispone de calefacción en invierno, aire acondicionado en verano y agua sanitaria caliente durante todo el año. La revista Interiores destaca que es uno de los sistemas que menos energía consume. Por cada kilovatio de electricidad consumida, el aparato de aerotermia produce entre 3 y 5 kW de calor o de frío.
La aerotermia aprovecha la energía térmica presente en el aire exterior para calentar o refrigerar una vivienda. Su funcionamiento se basa en un circuito cerrado en el que un refrigerante absorbe el calor del ambiente y, mediante un compresor, eleva su temperatura para poder utilizarlo en el interior. En invierno, este proceso permite obtener calor del aire exterior y trasladarlo a la vivienda. En verano, el funcionamiento se invierte para extraer el calor del interior y conseguir refrigeración.
El sistema cuenta normalmente con una unidad exterior y otra interior, conectadas mediante un circuito de agua por el que circula el refrigerante. La misma tecnología puede utilizarse también para producir agua caliente sanitaria, calentando el agua almacenada en un depósito mediante la energía térmica captada del ambiente.
La principal característica que convierte a la aerotermia en una energía renovable es que obtiene buena parte de la energía que necesita de una fuente natural e inagotable: el aire. Aunque el sistema requiere electricidad para funcionar, su consumo energético es considerablemente inferior al de un aire acondicionado tradicional o al de una caldera de gas natural, lo que a su vez reduce la dependencia de los hidrocarburos, que continúa siendo la fuente principal para generar electricidad. La aerotermia es un sistema de climatización sostenible, principalmente por su eficiencia.
Al aprovechar la energía ambiental, puede proporcionar más energía térmica que la electricidad que consume, reduciendo el consumo energético y las emisiones asociadas a los sistemas convencionales de producción de electricidad, basados en la quema de combustibles fósiles.
La aerotermia tiene además la capacidad de generar calor aunque la temperatura exterior sea extremadamente baja.
Biomasa.
La biomasa es un sistema de calefacción inspirado, en cierto modo, en esos aparatos tradicionales con los que se calentaban nuestros abuelos en el pueblo: las estufas de leña. En este caso, lo que se hace es quemar pellets, astillas de madera (procedentes de la industria maderera), huesos de aceituna, residuos de la poda agrícola, etc. El combustible proviene del aprovechamiento de desperdicios orgánicos generados en diferentes ramas del proceso productivo, lo que pone en marcha una interesante industria de economía circular.
Con la biomasa se están accionando sistemas de calefacción más complejos. Como las instalaciones de calefacción con circuito cerrado de agua, calentada mediante una caldera. La página web del Observatorio de Biomasa indica que una caldera de este tipo funciona igual que una de gas natural o de gasoil; lo que cambia es el combustible. Un combustible menos contaminante y más económico.
En las calderas de biomasa, el biocombustible se introduce automáticamente desde un depósito o silo hasta la cámara de combustión, donde se quema y genera una llama. El calor obtenido se transmite al agua mediante un intercambiador, calentándola para alimentar radiadores, suelo radiante o producir agua caliente sanitaria. Algunos equipos incorporan acumuladores para conservar el calor y disponer de agua caliente cuando sea necesario.
Una de las grandes ventajas de la biomasa es su elevado poder calorífico. Por ejemplo, los pellets pueden aportar alrededor de 4,8 kWh de energía por cada kilogramo de combustible, aunque el rendimiento final depende de la caldera y de la calidad del pellet. Los modelos actuales pueden alcanzar rendimientos superiores al 90%, aprovechando la mayor parte del calor generado durante la combustión.
Además, la biomasa puede suponer un ahorro económico frente a otros sistemas de calefacción, ya que los pellets y la leña son más económicos que el gas natural y la electricidad. Al tratarse de combustibles de origen natural y disponer de sistemas automáticos de alimentación, estas calderas ofrecen una alternativa eficiente para calefacción y agua caliente, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles.
Geotermia.
Los técnicos de Enerzia, una empresa gallega que lleva más de 10 años desarrollando e instalando proyectos de energía renovable en domicilios, edificios públicos y empresas, hablan en su página web de una solución novedosa, la geotermia, que obtiene la energía de las variaciones de temperatura que se dan en el subsuelo. Un sistema compatible con el suelo radiante y que proporciona frío, calor y agua caliente sanitaria.
La geotermia es un sistema de climatización que aprovecha la energía térmica almacenada en el subsuelo para calentar o refrigerar viviendas y edificios. Su funcionamiento se basa en una bomba de calor geotérmica, que no produce calor mediante la combustión de un combustible, sino que se encarga de trasladar la energía térmica de un lugar a otro. Entre el subsuelo y el interior de la vivienda o edificio.
En invierno, extrae el calor existente en el terreno y lo lleva al interior del edificio. Durante los meses cálidos, el proceso se invierte y permite extraer el calor de la vivienda para transferirlo al subsuelo.
Una de sus principales ventajas es que el terreno mantiene unas temperaturas mucho más estables que el aire exterior a lo largo del año. Esto permite que la bomba de calor trabaje de forma constante y eficiente, incluso cuando en el exterior se registran temperaturas muy bajas o muy altas. Además, puede utilizarse tanto para calefacción como para refrigeración y, en determinadas instalaciones, para producir agua caliente.
Desde el punto de vista medioambiental, la geotermia destaca porque aprovecha una fuente de energía natural y renovable disponible de manera continua. Al no necesitar la combustión directa de gas, gasóleo u otros combustibles fósiles, reduce las emisiones de gases contaminantes. También funciona de forma silenciosa y puede ofrecer un elevado rendimiento. En condiciones favorables, una instalación puede proporcionar hasta cinco unidades de energía térmica por cada unidad de electricidad consumida. Por ello, contribuye a reducir el consumo energético y el impacto medioambiental del edificio.
La geotermia es, probablemente, la opción de climatización y de producción de energía verde menos conocida, pero, sin duda, marca un camino por donde puede evolucionar la llamada transición energética.
Un ahorro para nuestros bolsillos.
Una de las ventajas más destacadas de la energía verde es que en todas sus modalidades es más económica que los sistemas tradicionales de energía y climatización. El cuidado del planeta está alineado con el ahorro económico. Un detalle beneficioso para las familias y las empresas. Algo que está haciendo que muchos investiguen y se interesen por estos modelos energéticos alternativos. Sobre todo, teniendo en cuenta el precio desorbitado que han alcanzado estos últimos años la electricidad, el gas natural y el gasoil.
Es cierto que algunas de estas instalaciones son costosas, pero todas ellas producen un ahorro energético desde el primer momento en el que se ponen en funcionamiento. Por lo que se pueden amortizar a medio plazo.
La instalación de placas solares experimentó un crecimiento considerable en los últimos años gracias a que estaba subvencionada por el gobierno a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, financiado por los fondos europeos Next Generation. En el 2026, algunas de estas subvenciones se han retirado, como señala el periódico El Nacional; si bien las solicitudes aprobadas antes del 31 de diciembre del 2025 se abonarán a lo largo del año, y algunas de estas instalaciones: aerotermia, biomasa, geotermia, pueden obtener ayudas públicas si se consigue demostrar que han mejorado la eficiencia energética de la vivienda. Para saber si tenemos derecho a recibir ayudas públicas y conocer cómo solicitarlas, debemos informarnos en los boletines oficiales y páginas web oficiales de nuestra comunidad autónoma, pues es la administración autonómica la encargada de gestionar estas ayudas.
En cualquier caso, pasarnos a la energía verde, a los sistemas de climatización basados en energía renovable, va a representar un ahorro en nuestro recibo de la luz de entre el 30 y el 60% respecto a lo que pagamos actualmente. Algo que vale la pena investigar.